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17 diciembre, 2018

Experimentar en el sexo: Privación de los sentidos

Sobre el terreno de la confianza se puede traspasar las fronteras de lo cotidiano para experimentar en el sexo. Por raro que parezca no hace falta ni geles ni juguetes para abrirte una nueva puerta al placer; no hace falta sumar nada a la ecuación de dos cuerpos, bastará con restar conscientemente. ¿Jugamos?

Los juegos en el sexo, experimentar, descubrir nuevas áreas de la seducción, nuevas sensaciones, más placer… en definitiva, probar y comprobar las fronteras: aprender. Un mundo nuevo puede estar detrás de los límites ya establecidos, dependerá de ti tantear el terreno y descubrir nuevas formas de placer que puedan llegar a seducir tu cuerpo y tu mente.

Una práctica sencilla es la privación de los sentidos. Si bien hay que tener confianza en el compañero o compañera que hará posible esa privación de los sentidos acordados, el nivel de riesgo vendrá dado, en gran medida, por la capacidad de recuperar los sentidos restados lo antes posible. ¿Lo aconsejable? Tener total libertad de movimiento cuando experimentes esta práctica la primera vez. El bondage y el shibari lo dejamos para otro momento, ¿vale?

Cuando no ves

La vista es el sentido con el que interpretamos el entorno gracias a los rayos de luz que alcanza el ojo. Es una de las principales capacidades sensoriales del ser humano y, por lo tanto, una de las que más desorienta cuando eres privada de ella. Afortunadamente, el cuerpo humano es asombroso y cuando uno de tus sentido se esfuma, agudizas los restantes, lo que se traduce en una mayor sensibilidad a los estímulos captados por otros sentidos.

Lo que te proponemos es sencillo: que busques el placer en tu cuerpo privándote del sentido de la vista.

Lo imprescindible:

  • Buscar un lugar cómodo y conocido.
  • Confianza plena en tu amante.
  • Shhh, antifaz de cinta satinada.

A la hora de la acción: Todas las tensiones fuera. Recuéstate y venda tus ojos. Asegúrate de no ver absolutamente nada para no tentar a la curiosidad. Esto es un experimento, ¿recuerdas? De nada sirve hacerlo “a medias”. Deja que tu amante decida cómo estimular tu cuerpo, con besos, con caricias… todos tus sentidos recibirán las señales externas de un modo mucho más intenso de lo habitual. Intenta relajarte lo máximo posible mientras eres consciente de su recorrido por tu cuerpo y contemplas cómo tu piel responde.

¿Qué ganas? La excitación deja de estar fundamentada por la vista. ¿Sabes que las mujeres tenemos una mayor sensibilidad al sonido? Puedes potenciarlo librándote por un momento de la vista, dejando volar tu imaginación. ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué se le acelera la respiración? ¿Qué es eso tan suave? ¿Qué es eso tan húmedo? La excitación llegará como un huracán desmedido.

Cuando, además, no oyes

Privarte de la vista puede ser toda una aventura, pero si encima le sumas el no oír nada de lo que sucede fuera de tu cuerpo, la intensidad se multiplica. Como queda dicho líneas más arriba, las mujeres somos muy sensibles al sonido -cuestión biológica-.

No contar con estos dos sentidos te deja vulnerable ante tu persona de confianza, algo que puede ser mucho más excitante que la vulnerabilidad que sientes cuando estás atada.

Lo que te proponemos es que subas de nivel y busques el placer en tu cuerpo privándote del sentido de la vista y del oído.

Lo imprescindible:

  • Buscar un lugar cómodo y conocido.
  • Confianza plena en tu amante.
  • Shhh, antifaz de cinta satinada.
  • Auriculares.
  • La música que más te excite.

A la hora de la acción: Además de comprobar que no ves absolutamente nada, comprueba que los auriculares están bien ajustados. Lo ideal serían unos que fuesen inalámbricos para no tener que lidiar con cables. Cuando enciendas la música hazlo de manera que esté los suficientemente alta como para no escuchar sonidos medios, pero no tan alto como para que sea una molestia para ti. Lo importante es la comodidad y que puedas llegar a relajarte.

Date un momento antes de comenzar. Céntrate en la música. Que no sepas cuando va a empezar a siquiera rozarte te mantendrá en un punto de excitación que seguirá progresando durante la práctica.

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