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3 enero, 2018

Relato erótico por Sibila Freijo

Sibila Freijo firma una novela erótica cargada de humor e ironía que enganchará a todos los que se atrevan a aventurarse, a través de sus páginas, a los límites del placer.

Bijoux Indiscrets ha formado parte de la novela con varios de sus productos que la protagonista Carlota ha utilzado a lo largo de la novela. “Lo que descubrí de ti” es la segunda entrega de las tórridas aventuras de Carlota, en esta serie de relatos eróticos podemos descubrir más sobre las historias de esta mujer recién divorciada y con dos hijos, que desafía su sexualidad, hasta el momento un tanto gris, con una serie de momentos y situaciones que subirán las temperaturas en estos momentos tan gélidos del año.

 

Primera parte:

SOLO CHICAS

El día de la fiesta ya me tocan otra vez los niños así que a la pasta del sarao hay que sumarle lo de las cuatro o cinco horas de canguro. Esta vez los orgasmos iban a salirme un poco caros, pero bueno, esperaba que valiera la pena.

El sábado por la tarde Greta me envía la dirección por WhatsApp. Es en un chalet de lujo de la zona del Parque Conde de Orgaz, no lejos del colegio de mis hijos. Quedamos en encontrarnos en la puerta a las nueve en punto

Esta vez no me preocupo mucho por lo que llevo puesto. En la invitación dice claramente que hay ropa y lencería a disposición de las invitadas.

Estamos a mediados de abril y ya no hace frío así que me pongo un vestido de manga corta negro de estilo oriental, de esos con botoncitos y cuello Mao que marca bien mis curvas y unos salones negros de tacón vertiginoso. No llevo medias. A no ser que sean con liguero y en plan sexy me parece una prenda absolutamente prescindible, incluso en invierno.

Llego a la casa y tengo que esperar aún quince minutos a que llegue Greta.

La veo bajarse de un taxi con un mini vestido escotado de terciopelo azul, sandalias plateadas y su lustroso pelo recogido en una trenza lateral que le cae más allá de las tetas. Está impresionante. Me quedo sorprendida al ver que no viene sola. La acompaña una chica de aspecto francés, con una estilosa media melena a ras del cuello, flequillo y los labios muy rojos.

―Esta es Valentina ―me dice―, una amiga artista. Nunca había venido a una de estas fiestas y le apetecía. Lo pasaremos bien las tres. Por cierto estás guapísima, Carlota.

Le echo un vistazo a la tal Valentina más detalladamente. Debe tener unos treinta años. Lleva una falda tubo que le marca bastante el culo y le llega hasta algo más allá de las rodillas, una blusa de leopardo con casi todos los botones desabrochados, los labios y las uñas muy rojas y unos grandes pendientes de aro. Tiene un lunar encima de la boca, justo como Marylin. Quizá sea pintado.

No puedo evitar sentirme algo celosa. Quería a Greta solo para mí. El hecho de pensar que esa chica, que aún encima era joven y guapa, podría ser también amante suya, hace que me muera de rabia por dentro. Tanta libertad de los cojones ya me tenía un poco harta. Creo que más que el tema de que fuese mujer lo que de verdad me molestaba de Greta era su promiscuidad.

Llamamos a la puerta del chalet. Por lo poco que vemos al entrar parece una casa lujosa con decoración clásica y burguesa pero puesta con buen gusto.

Nos abre la puerta una chica de pelo corto vestida de burlesque, con un corsé de pedrería negro, liguero y medias de rejilla. Lleva también un sombrero de copa y unas sandalias de plataforma. ¡Madre mía! Todo aquello parecía muy sexy y sofisticado.

Nos conduce amablemente a una mesa en donde chequean nuestros nombres. La chica detrás del mostrador va sexy pero algo más recatada que la primera. Tras dejar nuestros móviles en «depósito» nos indican el camino hacia la habitación en la que se ha instalado el dressing room. El tema de la fiesta es Cabaret Burlesque. Nos cuentan que en el cuarto encontraremos muchas cosas y que nos tomemos el tiempo que necesitemos.

―También hay un gran tocador donde podéis peinaros y maquillaros ―nos explica la guapa recepcionista―. Dentro está Marguerite, una compañera que os asesorará en todo lo que necesitéis.

 

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